Se acerca la fecha de mi onomástico, y según mis pronósticos más alentadores, este será el peor de todos los que he vivido. A pesar de que cumplo una edad especial, en plena juventud y cerca de ingresar a la adultez, etapa de mayor tranquilidad y serenidad (eso dicen los entendidos). Lo cierto es que todo ese floro pierde sentido cuando uno por dentro tiene cosas que aún no logra resolver. Esta fecha aparenta ser especial, pues llego a esta edad habiendo encontrado buenos amigos a mi lado, una familia que se preocupa por mi y siempre esta ahi, una vida ciertamente tranquila y sin muchos aspavientos, además estoy a punto de cumplir la meta de lograr terminar la carrera que considero es mi vocación. No tendre millones pero siento que hasta aqui todo se ve bien, incluso el dia de mi cumple cae sábado y esta fecha no se repetirá hasta dentro de 5 años por lo menos. Es decir, todo en buena onda se ve lindo, magnifico, como para hacer un tonazo y amanecerse con tus patas del alma terminándose hasta la última gota de chela bien "helena". Pero no, este día será uno más, será mi peor cumpleaños, eso lo tengo casi seguro, diria que hasta lo he planeado; no habrá nada que lo haga ser diferente a excepción de una sola cosa, o mejor dicho de una sola persona que podría cambiar todo y hacerlo el día más felíz de mi vida. Yo sé que ese sería el mejor regalo que podría recibir (la verdad no deseo nada material, menos invitaciones a ninguna parte, ni siquiera trago para toda la noche, o que me prometan un viaje para distraerme), un beso de tus labios que tanto extraño harían de ese día el mejor de todos. En todo caso me resigno desde ya a pasarla mal y sentirme de lo peor, como en estos últimos meses. Y solo por que es un cliché diré: Felíz cumpleaños a mí. |
martes, 18 de septiembre de 2007
Por mi cumpleaños...
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